Elemental [Capítulo 2]

Les dejamos con el segundo capítulo de Elemental, de Valle Cabezass.

Capitulo Segundo:

Estaba totalmente confusa... ¿Por qué había dicho eso? ¿Qué estaba pasando? Estaba como dentro de una de esas películas que televisan los domingos por la tarde. 
Me temblaban las manos, y mi mente solo abarcaba una cosa: plumas, jodidas y asquerosas plumas. 
-¿Qué sucede? ¿Por qué dice eso? ¿Qué esta pasando?
-Demasiadas preguntas para una chica de 15 años, ¿no cree?
-Déjese de intriga y dígame que está sucediendo.
En ese momento, cogió sus cosas y corrió hacia la puerta para irse... No podía irse, la intriga perforaba mi pecho. 
Pensé en perseguirle como una loca en plan: ¡No por favor no se vaya!, pero decidí, ir silenciosamente detrás de aquel misterioso profesor.

En el trayecto, me encontré con Ann.
-Hola Amelie, ¿qué pasaba con ese profesor? ¿Qué sucede?
-En serio, no puedo creer que tu no lo vieras, pero en su mochila había plumas. Eran reales, créeme no estoy loca.
-Tranquila... No será nada importante... Yo creo que viene desde Chueca todos los días y no le da tiempo a cambiarse.
-Ja ja ja ja ja, Ann, no estoy para bromas. Te dejo, tengo que hacer unas cosas.

Tenía que recuperar esos minutos de entretenimiento, así que decidí correr sigilosamente hacia su dirección. Cuando digo sigilosamente, se da por entendido que es un intento. Como no, al girar una esquina, un chico topó conmigo y nos caímos.
-Lo siento.
No me dio tiempo ni a que él me devolviera un ''No pasa nada'' no podía perder tiempo.
Atravesé todo el hall del instituto hasta llegar a la puerta. Tuve que rodear el edificio para dirigirme hacia el aparcamiento de los profesores.
¡Ahí está! 
Con paso firme, me dirigí hacia él. Había mucha gente. Se cruzaban delante mía y los tenía que apartar a codazos. Estaba perdiéndole de vista, ¡no! Aceleré el paso, pero cuando me quise dar cuenta, él ya no estaba... No podía pasar. Ahora tendría que esperar hasta mañana para poder resolver esta incertidumbre que me inquieta tanto. Decidí volver a casa. El autobús ya había pasado hace rato y pensé en ir andando.

Llegué a casa y justamente mi hermana estaba saliendo por la puerta.
-¡Por todos los dioses Amelie! ¿Te has mirado al espejo? ¿Dónde vas con esas pintas?
Me miré en el espejo y vi lo horrenda que estaba. Normal que el misterioso profesor saliera corriendo. Mi pelo largo y rizado estaba enredado y la camiseta arrugada.
-Tal vez mal día querida asesora de la moda.
-Me voy, he quedado con mi nuevo novio, le tienes que conocer.
-Aburrido, paso. Disfruta.
Mi hermana siempre ha tenido muchos novios. Aunque seamos iguales, ella es mas hermosa que yo. Siempre va arreglada y presentable, que, en comparación conmigo, somos el día y la noche.
Subí a mi habitación y decidí que era hora de echarme una plácida siesta.


Desperté en una habitación oscura. Todo era de color negro. De repente una luz que provenía de un largo pasillo enfrente mía lucía a gran potencia. Decidí levantarme y dirigirme hacia ella. Era un pasillo extremadamente grande. No había ni ventanas, ni cuadros, ni puertas... nada. Cuando llegué a la luz, una puerta apareció de la nada. La abrí y llegué a una sala, una sala totalmente opuesta . Blanca, reluciente. Había tanta luz que mis ojos estuvieron unos minutos asimilando tanta claridad. Cuándo por fin pude apreciar bien aquella sala, un montón de plumas blancas aparecieron delante mía. Oh no, otra vez plumas... No puede ser. De repente, el montón de plumas, empezó a cobrar vida creando un remolino a mi alrededor. Me estaba mareando mientras el remolino seguía rodeándome y creando un aire casi inaguantable. Comencé a chillar, me estaba volviendo loca. Mi cabeza daba vueltas. Plumas, plumas plumas. Sólo en eso pensaba ahora mi cerebro. Se empezaban a acercar a mi. 
-¡NO!¡NO! Dejadme en paz, por favor.. dejadme en paz.
Mis chillos comenzaron a ser leves susurros hasta que...

Mis ojos se abrieron. Me incorporé sudorosa y sin saliva...
-¿Que pasa hija? ¿Por qué chillas?
-No pasa nada mamá, una pesadilla, ya pasó todo.
-Eso espero, pero has estado durmiendo toda la tarde, es la hora de cenar.
Aquella pesadilla que para mi han sido los peores 10 minutos de mi vida pero en realidad, han sido casi 5 interminables horas.
Bajé a cenar. Como siempre, cenamos sólo mi madre y yo. Mi padre seguía trabajando y mi hermana, seguramente, estaría comiéndole las babas a su nuevo novio. No mediamos palabra, solo contemplábamos expectantes un programa, en el que un chico y una chica buscan casa a familias. 
Cuando terminamos de cenar, subí a mi habitación y me puse a leer. Leer realmente me relajaba. Era uno de esos momentos del día en el que te evades de todo y entras en el mundo de los protagonistas.
Tras leerme 3 capítulos, cogí el portátil, leí un poco de mi lista de Twitter y decidí ir a la cama, que aunque haya dormido toda la tarde, me sentía como si no hubiera dormido nada.
Solo espero que mañana, solucione todo.


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Esperemos que os haya gustado. Para seguir la novela, acceder al blog de Vallle Cabezass.

Saludos

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